Sabina, Urquijo y el maldito bulevar

Ojos de gata / Y nos dieron las diez

Lo cierto es que los caminos de unos y otros se cruzan, se nutren y se esparcen a medida que el tiempo pasa. Eso ocurrió a lo largo del año 1991 con dos genios de la música popular en español: Enrique Urquijo y Joaquín Sabina.

El bar Bwana de Madrid fue el lugar elegido por el azar para contarnos esta lucha de gigantes que diría Antonio Vega. Enrique preparaba el repertorio del disco de Los Secretos "Adiós tristeza”, que vería la luz en noviembre de ese año 91. Cuando se encontraron en el bar, Enrique que estaba acompañado de su pipa, Pedro Almeida, conversó con Sabina y le pidió alguna idea sobre la que trabajar alguna canción nueva. El de Úbeda no lo dudó ni un momento y le dio una servilleta de papel con cuatro versos que acababa de escribir.

Fue tal la ilusión que le hizo a Enrique, que se marcharon en un taxi hasta su casa. Antes de llegar y según la versión de Almeida, Enrique ya terminaba las estrofas de la letra que en seguida comenzaron a grabar en maquetas, para incluirlas en el álbum. Acordaron con Sabina que, al tratarse de una canción iniciada por él, se incluiría su nombre tanto en los créditos como en la Sociedad General de autores.





A medida que se cerraba el repertorio del disco, Joaquín Torres, productor de Los Secretos y Enrique decidieron de todos modos que deberían enseñarle a Sabina la canción, ya con música y cerrada, y se desplazaron hasta la casa de Joaquín para enseñársela.

La sorpresa fue mayúscula porque Sabina también había seguido trabajando sobre esa estrofa de “Un pueblo con mar” aunque no tenía la música compuesta todavía. Según lo relatado por el propio Torres, Sabina les aseguró que descartaba la canción para su próximo disco, "Física y Química", que vería la luz en la primavera del año siguiente. Todo seguía bien.

Cuando el álbum salió a la venta, la canción titulada “Y nos dieron las diez” era el mismísimo single y al reproducirla, la música compuesta por Sabina y Pancho Varona se asemejaba demasiado a “Ojos de Gata”, lo que produjo la extraña sensación que no dejó a Urquijo, nunca más. Así lo justificaba Sabina en una entrevista con Miguel Bargueño: “mucha gente, de tanto hijo de puta que hay, pensaba que alguien le había robado algo a alguien”




Pero lo que más molestó todavía a Enrique fue que en los créditos del disco, sólo aparecía Sabina como autor tanto de la música como de la letra. Así que la cosa se estiró hasta casi romperse.

Al poco tiempo, la madurez, las vueltas o el remordimiento, provocaron que Sabina volviera a un nuevo acercamiento con Enrique, aunque ya nos tenemos que basar en las declaraciones de Pancho Varona y del hermano de Enrique, Álvaro Urquijo. Sabina preparaba el disco de “Esta boca es mía” y estaba componiendo una canción a Chavela Vargas. De un modo u otro quiso que Enrique participara pero éste se metió la letra en un bolsillo y ahí a dejó. De hecho fue el propio Álvaro quién encontró la letra escrita por Sabina, en una chupa de Enrique porque éste no quería saber nada del tema.


Álvaro se llevó la letra a su casa y compuso la música a tiempo, llegando a dársela a Pancho Varona en el momento en el que comenzaban a grabar en el estudio.

Así puede que se cerrara aquel impulso que quedó abierto o, quizás no, pero lo que está claro es que las tres canciones son algunas de las mejores del pop en español.

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