Políticos: los siguientes en la lista del paro



El nuevo gobierno formado en Italia tras la caída de Berlusconi, empieza renovando lo que hasta ahora era una figura esencial, en el disparatado mundo de la actualidad: la figura del político.

El político en sí mismo, carreras estudiadas o no aparte, dedica su tiempo y esfuerzo a un partido político y por ente a un gobierno u oposición. Su sueldo, trayectoria y futuro dependen del rumbo que tome su partido, o de lo bien que haga la cama a sus compañeros de afiliación. Independientemente de los resultados finalmente obtenidos, el político siempre tendrá hueco o dedo, en algún tipo de algo relacionado con su color.

Ante tanta saturación de continuistas y caras, que hemos visto envejecer al son de nuestro propio deterioramiento, el nuevo gobierno de Monti apuesta por los llamados tecnócratas, o lo que es lo mismo, gente que no depende del menudeo político para comer. Algunos los llaman técnicos, expertos o empresarios, pero el caso, es que suele ser la misma gente que utilizan los políticos, para asesorarse a la hora de tomar decisiones importantes.

Entonces, si al final para salir de la crisis, tenemos que apoyarnos por tecnócratas o gente que tiene su futuro asegurado lejos de la política, ¿por qué tenemos que seguir viendo como los del menudeo, siguen teniendo hueco en nuestro limbo político actual?

Da miedo ver a González, Guerra y demás populistas agitando a sus incondicionales como si de una panda de payasos hace reír a un grupo de niños tratara. Seguimos teniendo ante nosotros a los mismos políticos que gobernaban y pifiaban lo mismo desde hace más de veinte años, para luego quejarnos de la situación que vive nuestro país.

El nuevo primer ministro griego Papademos, el salvador que estudió en MIT y encarna al personaje responsable del pueblo griego, ha sido consejero de Goldman Sachs, sí, uno de los bancos que especulan con la deuda, y de hecho ahí sigue ostentando cargo, como consejero externo de la entidad. Además de ese puesto, Papademos era el Vicepresidente del Banco Central Europeo del 2002 al 2010, vamos, en medio de todo el follón. Así que, mientras el tío va de bueno y salvador, cobra de un banco norteamericano que no hace otra cosa que sacar tajada de la crisis, y ni siquiera supo reaccionar cuando la vida todavía se pagaba con ampliaciones de créditos bancarios. Pero claro, como es economista todos nos cagamos.

El problema es que no sabemos distinguir las cosas. La gente se empecina con unas ideologías que son de otra época y generación, mientras el mundo lo siguen manejando los mismos que nos metieron en este pozo.

Lo que nos pasa es que tenemos algo más que el cerebro, absorbido por la televisión, y creo que son los huevos.

Alfonso U. Hornedo

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